Según el estudio mencionado anteriormente, una organización, de unos 1.000 usuarios pueden gastar unos 1.8 millones de dólares (1.2 millones de euros) al año en la gestión del spam. De esos 1.8 millones de dólares, 7.000 se emplean en soluciones internas de gestión de la seguridad. El espacio del disco duro desperdiciado por culpa del correo basura cuesta a las empresas unos 220.000 dólares de media, empleados en recursos como, por ejemplo, discos duros si quieren mantener un tráfico regular del correo electrónico, al mismo tiempo que tratan de enfrentarse al bombardeo masivo de correo basura.

Aún así, el coste real del spam es tan sutil, que pasa inadvertido: la pérdida de productividad debido al spam puede cuantificarse en 1.5 millones de dólares al año, en empresas de 1.000 usuarios. Este coste, sólo se acumula, con una media de un par de minutos de tiempo de cada trabajador, empleado sólo en la revisión de su correo y en la eliminación del spam.